viernes, 16 de mayo de 2014


INVITACION ESPECIAL
 
POR ESTE MEDIO INVITAMOS DE URGENCIA A TODOS LOS MIEMBROS DEL TALLER LITERARIO TRIPLE LLAMA DE MOCA A LA IMPORTANTE REUNION QUE SE EFECTUARA ESTE DOMINGO 18 DE MAYO EN LA RESIDENCIA DEL DIRECTOR FUNDADOR DE DICHA AGRUPACION LITERARIA PEDRO OVALLES. TRES PUNTOS A TRATAR DE RELEVANCIA PARA EL TALLER: 1) LA ANTOLOGIA DEL TALLER QUE SE ESTA EDITANDO EN ESPAÑA Y QUE SALDRA EL PROXIMO NOVIEMBRE DEL 2014. 2) LA PUESTA EN CIRCULACION DE LA NOVELA “ARROZ CON SANGRE” DEL MIEMBRO DEL TALLER MENCIONADO ING. AGRON. LUCIANO ABREU. 3) EL RECONOCIMIENTO NACIONAL QUE EL TALLER IRA A RECIBIR POR SU LABOR INDETENIBLE EN FAVOR DE LA LITERATURA Y LA CULTURA GENERAL.
PEDRO OVALLES (DIRECTOR FUNDADOR)
WINSTON PAULINO (RELACIONADOR PÚBLICO)
 

Méndez Guédez novela su "curiosidad desmedida por la ferocidad del mundo".

MADRID. El escritor venezolano afincado en España Juan Carlos Méndez Guédez se ha pasado a la novela negra en su última ficción, "Los maletines", un thriller ubicado en la Venezuela actual que el narrador necesitaba contar desde ese tono; la realidad venezolana, dice, le ha desencadenado "la furia".

Ganador del I Premio de los libreros en Venezuela 2013 por su novela lírica "Arena negra", el escritor reconoce que, en los distintos viajes realizados a Caracas en los últimos años, percibió un deterioro de la vida cotidiana "tan tremendo" que sólo seguir con el día a día rutinario precisaba la fuerza de un héroe.

Y esto, "que es un clima terrible para vivir, era una estupenda novela. Eso fue mi aliciente. Me interesa lo afectivo, lo amoroso, pero también tengo una curiosidad desmedida por la ferocidad del mundo", de la que la Venezuela actual "tiene mucho", asegura Méndez Guédez en una entrevista con Efe.

"Los maletines" (Editorial Siruela), cuenta la historia de dos supervivientes, dos amigos de la infancia que se reencuentran en un momento en el que sus vidas rozan el abismo; uno, porque es un esbirro del gobierno chavista para el que trafica con maletines cuyo contenido desconoce, el otro porque ese mismo gobierno le ha arrebatado todo cuanto posee.

Así, sin nada que perder, Donizetti y Manuel urden una estratagema de pícaros, de "lazarillos del Caribe", como los llama el escritor, para intentar "devolverle a la vida alguno de los puñetazos que la vida les está dando".

No es casualidad que el escritor utilice esa palabra; toda la novela está trufada de anécdotas donde el boxeo se convierte en filosofía de vida.

"Un autor siempre le regala a sus personajes algunos gestos propios; Donizetti, como yo, adora la música clásica sin mucho criterio, simplemente porque le gusta; Bach, 'La pasión según San Mateo' (...) y el boxeo lo tenía muy arraigado desde pequeño; esas comparaciones que hace Manuel entre sucedidos en los combates y la vida me ocurrían a mí".

Además, añade, le interesaba dar otro aire al personaje, que es homosexual, y alejarlo del concepto "del típico gay de Venezuela"

"Tengo amigos gays a los que no interesa Miss Venezuela, sino el béisbol, y Manuel es así, siente una cierta fascinación por los deportes violentos, a pesar de ser un hombre noble".

Ambos son personas con "una ética relativamente laxa, que están enfrentados a poderes muy grandes, y que deciden arañar la realidad y ver qué le pueden arrancar".

Tiroteos, sicarios, secuestros, escasez, indefensión, asesinatos sin que los viandantes se paren ni a mirar; el poder judicial más corrupto del mundo ("sólo se resuelven siete de cada cien casos", se lamenta Méndez Guédez), y a la vez ese olor a jabón y primavera que desencadena, a pesar de todo, el buen humor de los venezolanos.

"Caracas se ha vuelto una ciudad muy dura, muy áspera, pero cuando escribes, el dolor se alivia", resume el cuentista creador de "Ideogramas" y "Hasta luego, míster Salinger".

Y "no se trata de denunciar -añade-, es que el escritor es el que ilumina lo que una sociedad no quiere mirar. Uno tiene amigos allí, la familia, que nos cuentan, y pienso hasta qué punto no hay que hablar de esto que está pasando".

"Echaba en falta en la literatura de mis paisanos su día a día, el discurso de la violencia, de la delincuencia, de las cifras: 22.000 homicidios y 16.000 secuestros al año, y son cifras extraoficiales, porque la solución que se dio al problema fue no dar cifras oficiales; esto es un país en guerra", resume el barquisimetano, criado en Caracas.

Aclara asimismo que no es una obra periodística, ni de investigación, sino "de absoluta ficción donde se enlazan sucesos que han ocurrido verdaderamente".

Méndez Guédez cuenta con que algunos lectores "van a creer que estoy exagerando, pero quien tenga curiosidad que teclee internet, ahí están la morgue de Caracas, en primera página de un periódico que fue multado por ello; la mutilación de una niña secuestrada. Reinterpretaciones de cosas que pasaron, entretejidas como anécdota, cuando en realidad son parte del caos".

Jonathan Lethem novela el olvidado movimiento comunista y contracultural en Estados Unidos.

"Se trata de una novela sobre personas con convicciones políticas"
 
BARCELONA. Repleta de espíritus insatisfechos y latiendo al ritmo de complicadas pasiones políticas, la última novela de Jonathan Lethem se adentra en el mundo de la contracultura y el comunismo norteamericano, un movimiento que, según ha explicado el autor a Efe, quedó olvidado y "muchos creen que nunca existió".


Tres generaciones de comunistas, hippies e indignados manifestantes protagonizan "Los jardines de la disidencia", una obra ambientada en Nueva York que abarca desde el apogeo del estalinismo de mediados de los años 30 del pasado siglo, pasando por la multitud de movimientos a favor de los derechos civiles de la década de los 60, hasta el reciente movimiento Ocupa Wall Street.

"Se trata de una novela sobre personas con convicciones políticas", ha señalado el escritor neoyorquino en una entrevista con Efe, en la que ha descrito la obra, que se publica ahora en español, como una "ventana sucia" a través de la cual se observan no sólo los avatares de una época sino también las "contradicciones y tormentos" personales, que quedan marcados sobre la superficie del cristal.

En el centro de este ventanal se encuentra la matriarca, Rose Zimmer, una comunista con "un feroz enfoque de la vida" y unas opiniones "volcánicas", inspirada en la abuela de Lethem, a quien conocemos tras ser expulsada del Partido Comunista estadounidense por su relación con un policía negro.

Su hija, Miriam, inspirada en la madre del escritor, tan obstinada y apasionada como Rose, huye de su influencia sofocante para unirse al movimiento contracultural de la Era de Acuario del Greenwich Village, donde conocerá a un cantante de folk con el que tendrán a Sergius, un joven idealista, aunque algo confundido, que se implicará a fondo con el movimiento Ocupa Wall Street.

"Yo soy parte de un país en el que el comunismo nunca fue probado en ningún ámbito social", recuerda el escritor, nacido en 1964 y criado en una comuna de Brooklyn.

A su parecer, la idea del comunismo siempre ha sido una manera de "manifestar que la vida que te rodeaba no era suficiente", por lo que entender el significado completo de esta palabra en Estados Unidos es hoy en día "una tarea bastante complicada".

Pese a la trayectoria familiar, el escritor niega que se inscriba dentro del activismo político, aunque sí cree necesario poner en valor una historia "muchas veces deformada, descalificada" y también "olvidada", pues, tal y como ha destacado Lethem, "muchos creen que el comunismo norteamericano nunca existió".

"El libro -ha subrayado- es a la vez una forma de revertir esta situación y dejar testimonio del paso del comunismo por Estados Unidos, lo que conforma una parte de la historia de la que se puede hablar y de la que no hay que sentirse avergonzado".

Preguntado por la vigencia del legado comunista en su país, Lethem ha negado la existencia de "un comunismo puro", pues "la versión más extendida de esta doctrina se encuentra en otros tipos de izquierda, como el movimiento Ocupa".

Como todos los grupos de izquierda, el movimiento Ocupa, que se opone al poder y la influencia de las corporaciones financieras de EE.UU., también ha tenido que convivir con la "frustración propia de los grupos que propugnan una transformación".

Algo que, según el autor, tiene mucho que ver con la "política dual" del presidente Barack Obama, que, a nivel simbólico, se ha convertido en la expresión de la revolución pero que, en el plano oficial, "no ha hecho más que seguir con las políticas de sus predecesores", por lo que, en palabras del escritor, "Obama no ha hecho más que recordar a la izquierda que siguen formando parte de la izquierda".

"Los jardines de la disidencia", publicado en castellano por Mondadori y en catalán por Angle, es una obra llena de referencias americanas, aunque puede describirse como un libro "muy europeo" porque los personajes descritos "viven dentro de la historia, a diferencia de la mayoría de los norteamericanos, que siempre pretenden alejarse de ella".

Además de la pluralidad de voces propia de Philip Roth, en el retrato de la sociedad estadounidense de la nueva obra de Lethem se nota la influencia de los escritores Christina Stead, Vivian Gornick o Anatole Paul Broyard, que han recreado el país en el que nació el autor, galardonado con el Premio Nacional de la Crítica de Estados Unidos.

Esta historia familiar de comunistas decepcionados en un país que los trata como un invisible anacronismo es, a la vez, una manera de gritar al mundo que la cuestión del comunismo norteamericano "no es un tema cerrado, sino parte de una historia en la que estamos viviendo".

jueves, 15 de mayo de 2014

El libro “Y el verbo se hizo polvo” invita a no destrozar la lengua española.

MADRID, ESPAÑA.- El periodista y escritor Isaías Lafuente reflexiona sobre la lengua española y “los pecados” que se cometen contra ella en el libro “Y el verbo se hizo polvo”, un ensayo en el que alerta sobre los peligros que acechan al lenguaje, entre ellos el exceso de eufemismos para enmascarar la realidad.
 
“Los políticos no deberían utilizar el lenguaje para engañar sino para contar a los ciudadanos la verdad de lo que está pasando”, afirma en una entrevista con Efe Lafuente, director desde hace diez años en España de la Unidad de Vigilancia de la cadena radiofónica Ser, un espacio semanal dedicado a los destrozos de la lengua en los medios de comunicación.
Y cuando los políticos “maquillan la realidad” al hablar, los periodistas “no deben convertirse en cómplices de esos eufemismos, sino que tienen que intentar desvelar el engaño en lugar de difundir los eufemismos de una manera acrítica”, opina Lafuente (Palencia, 1963).
Los eufemismos han existido siempre pero la crisis económica parece favorecerlos. En lugar de “recesión” se habla de “crecimiento negativo”; los recortes de sueldo pasan a ser “devaluaciones competitivas de salarios” y la subida de impuestos, “recargo temporal de solidaridad”. Y al repago farmacéutico se le ha llegado a llamar “ticket moderador sanitario”.
“No sé a quién pretenden engañar los políticos porque un alto porcentaje de la sociedad es capaz de descodificar esas mentiras”, asegura Lafuente, quien en su nuevo ensayo, publicado por Espasa, reflexiona sobre el pasado, presente y futuro del idioma español.
El autor prefiere ver “la botella medio llena” cuando responde a la pregunta que plantea el subtítulo del libro: “¿Estamos destrozando nuestra lengua?”, y asegura que, gracias a internet y a las redes sociales, “nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta gente hablando, escribiendo y comunicándose a través de nuestro idioma, y esa es la gran virtud”.
“La palabra se ha democratizado y el español se ha extendido y consolidado, primero gracias a los medios de comunicación tradicionales y, desde finales del siglo XX, gracias a la extensión de las redes sociales”, indica Isaías Lafuente.
Las redes sociales, insiste el periodista, no deben ser vistas como “el signo de un apocalipsis que va a llevar a la destrucción de nuestra lengua” sino como “una gran oportunidad” que hay que observar y que aprovechar.
Y para ello, es necesario educar a las nuevas generaciones que “ya mayoritariamente se comunican en lo digital, para que sepan desenvolverse en ese mundo”, comenta Lafuente, Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes 2013.
En la tarea de feminizar el lenguaje, señala el autor, “la realidad apremia, y no solo en el ámbito de la política”.
La Real Academia Española, cuya labor analiza en varios capítulos, “tiene que hacer un esfuerzo todavía mayor del que ha realizado hasta ahora por feminizar el Diccionario”, opina Lafuente, a quien le sorprende que en pleno siglo XXI “siga habiendo un tufillo machista en determinadas entradas del Diccionario”.
“¿Por qué no podemos llamar cancillera a Angela Merkel, en lugar de la canciller”?, se pregunta Lafuente, para quien la política alemana “ha hecho historia en Europa y en su propio país. Con su tercer mandato ha batido récords de permanencia en el poder”. No le costaría demasiado a la RAE “rematar con una ‘a’ la denominación del sustantivo común ‘canciller’ para feminizarlo en español”.
Cuando se bucea en la historia del Diccionario, comenta el autor, se ve “cómo esa dificultad que ha tenido la Academia para nombrar las cosas en femenino, no la ha tenido para nombrar en masculino algunos oficios, incluso forzando la lengua”.
La palabra “modisto” entró “por la puerta grande en el Diccionario sin que hubiera convulsiones sociales”. Y mucho antes, en 1780, la RAE admitió comadrón “para masculinizar una palabra en principio neutra, que era comadre. Como había algunos hombres que realizaban ese oficio se inventaron la palabra comadrón”.
En su ensayo, Lafuente le dedica un capítulo a los siete pecados capitales del lenguaje, una lista que abre el de “la ignorancia, que quizás no fuese el octavo sino el primero”.
“Solo la ignorancia explica que se conjuguen mal los verbos, que se dinamite la sintaxis, que no se escojan las preposiciones adecuadas o que se generalice el uso de términos con un sentido desviado”, como sucede, por ejemplo, cuando se utiliza “favoritismo” para designar la condición de favorito de alguien y no para lo que significa realmente: “preferencia dada al favor sobre el mérito”.

La segunda edición del premio García Márquez buscará mantener vivo su legado.

MÉXICO.- La segunda convocatoria del premio Gabriel García Márquez de Periodismo buscará intensamente mantener vivo el legado del premio nobel de literatura, que falleció en México el pasado 17 de abril a los 87 años.
“El compromiso además se redobla, seremos muy cuidadosos con el sentido que tiene ahora la fundación de ser una de las guardianas de ese legado de ideas y de proyectos”, apuntó hoy el director general de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Jaime Abello, organizadora del galardón.
Ha pasado casi un mes después de la muerte de García Márquez, “unos días muy intensos” tras los que, añadió Abello, es tiempo de analizar y ver que “Gabo ha dejado una institución, que era lo que él quería”.
Las fundaciones se crean para que continúen realizando una misión y “por Gabo seguimos adelante”, apuntó el colombiano en un encuentro celebrado hoy en México, en el que se animó a los periodistas a participar en este certamen.
En 2013, la primera edición del premio, se recibieron 1.379 postulaciones de 30 países para este galardón que “trata de generar nuevas apuestas, ser distinto a los premios convencionales”.
Los ganadores fueron el mexicano Alejandro Almazán en la categoría crónica y reportaje, el peruano Esteban Félix en imagen periodística, el brasileño Lucio de Castro de Brasil en cobertura noticiosa, la colombiana Olga Lucía Lozano en innovación y la costarricense Giannina Segnini en la categoría de excelencia.
“Hay toda una filosofía, un compromiso vital y un discurso de amor por el periodismo que Gabo nos compartió a lo largo de su vida y que la fundación recoge. Por eso el premio se inspira en su visión y en sus ideales”, apuntó Abello.
 
La convocatoria se abrió el pasado 6 de marzo y se cerrará el 3 de junio, y el objetivo es incentivar la búsqueda de la excelencia, la innovación y la coherencia ética por parte de periodistas y medios que trabajen y publiquen en español y portugués en América y la península ibérica.
Los trabajos presentados tendrán que haber sido publicados por primera vez entre el 1 de abril de 2013 y el 31 de marzo de 2014.
Este año hay algunos cambios en las categorías del galardón, que se dividen en cinco: texto, imagen, cobertura, innovación y reconocimiento a la excelencia, cuyos ganadores recibirán un diploma y la suma de 30 millones de pesos colombianos (unos 15.000 dólares).
Los dos finalistas de cada categoría recibirán un diploma y 5 millones de pesos (aproximadamente 2.500 dólares).
Este concurso tiene como antecedente directo el Premio Cemex+FNPI, que entre 2000 y 2010 entregó galardones a lo mejor del periodismo en Iberoamérica.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Publican un poema desconocido de César Vallejo.

"No figura en ninguno de los libros publicados por César Vallejo"
 
LIMA. Un poema hasta ahora desconocido del poeta peruano César Vallejo (1892-1938) ha sido publicado en el libro "La poesía en el periodismo cajamarquino", publicado por los investigadores Evelio Gaitán y Carlos León.

El libro presenta por primera vez el poema "Indiecita", publicado en el diario "El Cumbe", de la región norteña de Cajamarca, en 1939, un año después de la muerte del célebre autor de "Trilce" y "España, aparta de mí este cáliz".

El portal de noticias "Panorama Cajamarquino" señaló que el poema "no figura en ninguno de los libros publicados por César Vallejo y...constituye uno de los hallazgos más importantes en la literatura peruana en los últimos tiempos."

Según el investigador Miguel Pachas Almeyda, quien actualmente trabaja en una biografía de Vallejo, "este hermoso poema (fue) escrito, probablemente, en la segunda década del siglo pasado, contemporáneo por su estilo literario al poema 'Soneto', que Vallejo publicó en la revista 'El Minero Ilustrado' de Cerro de Pasco en 1911."

El poema comienza con los versos "Indiecita que caminas/ sin saber a dónde vas/ por quebradas y colinas/ ¿Por qué siempre triste estás?/ En tus ojos hay arranques/ nostalgiosos de la luna,/ y en tus pies con toscos llanques (ojotas)/ todo el frío de la puna."

"Panorama cajamarquino" señaló que "la factura de un Vallejo juvenil es clara" y que si bien el poema apareció en "El Cumbe" el 28 de julio de 1939 "debió llegar a la redacción del diario a través de uno de los amigos entrañables que tenía Vallejo en Cajamarca y que constantemente retornaban al hogar materno."

"Una de las amistades más solidas que tuvo con un cajamarquino fue con Oscar Imaña Sánchez...cuyo apego a Vallejo se demuestra a través de la correspondencia que sostenían cuando César Vallejo estuvo en prisión", acotó.

Según el medio digital, varios estudiosos de la obra de Vallejo han manifestado su interés en viajar hasta Cajamarca para estudiar el origen del poema.

El salvadoreño Horacio Castellanos gana Premio Iberoamericano "Manuel Rojas".

El galardón equivale, en el campo de la narrativa, al Premio Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda"
 
Santiago de Chile. El escritor y periodista salvadoreño Horacio Castellanos ganó la III edición del Premio Iberoamericano de Narrativa "Manuel Rojas", que otorga el gobierno de Chile, según informó hoy el Ministerio de Cultura.

El premio, instituido en 2012, tiene por objeto resaltar la creación literaria de un autor iberoamericano y lleva el nombre del escritor chileno Manuel Rojas (1896-1973), uno de los más notables e innovadores narradores del país austral.

El galardón equivale, en el campo de la narrativa, al Premio Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda", instituido en 2004 y, al igual que aquel, está dotado de 60.000 dólares, un diploma y una medalla.

El nombre de Castellanos como ganador fue anunciado en el puerto de Valparaíso por la ministra chilena de Cultura, Claudia Barattini, quien comunicó además la noticia al laureado, quien se encuentra en Estados Unidos, tras conocerse la decisión del jurado, acordada por unanimidad.

"Es un honor recibir esta noticia. Siento esto como un reconocimiento a la literatura centroamericana que es tan poco conocida", comentó Castellanos.

En Centroamérica "nos toca vivir en situaciones duras, que no son las mejores para construir una obra. Es una magnífica sorpresa", añadió el autor, cuya obra gira en torno a las guerras civiles en Centroamérica y a sus víctimas en un tono jaspeado de sátira y humor negro.

Castellanos sucede como ganador del premio al argentino Ricardo Piglia, que lo obtuvo el año pasado y que a su vez fue precedido, en 2012, por el brasileño Rubem Fonseca.

El jurado, que se reunió en la Biblioteca "Santiago Severín", de Valparaíso, estuvo integrado por la argentina Ana María Shua, el peruano Santiago Roncagliolo, el boliviano Edmundo Paz-Soldán, y las chilenas Chantal Signorio y Patricia Espinosa, crítica literaria, además de la propia ministra Barattini.

Sobre la entrega del galardón a Castellanos, el Ministerio señaló solamente que será en el segundo semestre y la hará la presidenta Michelle Bachelet.

Nacido en 1957, Horacio Castellanos se inició con la novela "La Diáspora" (1988), basada en experiencias de intelectuales salvadoreños exiliados a causa de la Guerra Civil, y con ella ganó ese mismo año el Premio Nacional de Novela.

Le siguieron posteriormente "Baile con serpientes" (1996), "El Asco" (1997), "La diabla en el espejo" (2000), "El arma en el hombre" (2001), "Donde no estén ustedes" (2003), "Insensatez" (2004), "Desmoronamiento" (2006), "Tirana memoria" (2008), "La sirvienta y el luchador" (2011) y "El sueño del retorno" (2013).

La novela "Insensatez" le significó adjudicarse en Estados Unidos la XXVIII edición del Northern California Book Award.