miércoles, 8 de julio de 2015

Francia llevará a México lo mejor de su literatura infantil y juvenil.

Este anuncio se enmarca en la visita que el presidente Enrique Peña Nieto hará a Francia.

MÉXICO. La Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), al celebrarse del 6 al 16 de noviembre próximo en Ciudad de México, tendrá a Francia como país invitado y contará con la presencia de figuras como Timothée de Fombelle y Marie-Aude Murail.

"Tener como invitada de honor de esta edición a una nación con tanta tradición en literatura infantil y juvenil como lo es Francia muestra la buena relación bilateral y contribuye a profundizar nuestras históricas relaciones", dijo hoy el titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa.

En la presentación del programa de la 35 edición de la FILIJ estuvieron la embajadora de Francia, Maryse Bossiere, y el agregado cultural, Raphaël Meltz, además de Ricardo Calderón, director general del Centro Nacional de las Artes (Cenart), sede de la cita literaria.

Este anuncio se enmarca en la visita de Estado que el presidente Enrique Peña Nieto llevará a cabo a Francia la próxima semana, recordó Tovar y de Teresa, mientras la embajadora destacó la construcción de una gran intimidad cultural en los últimos años entre ambos países.

Ello, dijo, ha permitido la inauguración de exposiciones como la de Frida Kahlo y Diego Rivera en París, o la apertura de la muestra Mayas, que se ha convertido en una de las más exitosas de los últimos tiempos entre el público francés.

El agregado cultural de Francia anunció que habrá una gran carpa con ediciones francesas, tanto en su idioma original como en español, además del proyecto Culturtec, en que los visitantes podrán acceder a la oferta editorial en línea.

"Tendremos la presencia de Timothée de Fombelle, uno de los autores franceses favoritos, considerado una estrella mundial por su libro 'Tobie lolness', además de Hervé Tullet, uno de los mejores ilustradores de libros para niños, con un bagaje de más de 40 éxitos de librería", precisó.

Además, participarán Matthias Picard, escritor e ilustrador de novelas gráficas, cuyo más reciente libro "Jim curious", será editado en tercera dimensión en México, y Sylvie Octobre, socióloga y especialista en prácticas culturales para niños y jóvenes.

El cineasta Jaques-Remy Girerd, quien ha realizado grandes joyas de animación, y Superpoze, un artista de música electrónica de 22 años, también estarán en la FILIJ, la principal feria de este rubro en español, con una asistencia promedio de 350.000 personas cada año.

El programa será complementado con un maratón de lectura del libro "El Principito", de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), en cuatro lenguas: francés, español, otomí y náhuatl.

También habrá un concierto dibujado en el que participarán tres ilustradores franceses y tres mexicanos bajo la dirección de Francois Olislaeger, un ciclo de cine y la celebración de los 50 años de la casa editorial L'Ecole des Loisirs, considerada la cuna de los grandes autores del panorama literario infantil y juvenil francés.

En esta edición la divulgación de la ciencia tendrá un lugar importante, con varias actividades guiadas por especialistas en cada campo, incluyendo una Noche de Estrellas, para acercar a las nuevas generaciones con la astronomía.

Como novedad, habrá una campaña en internet titulada "Crecer con FILIJ", en la que personas que han visitado esta feria desde niños podrán narran sus experiencias en redes sociales.

lunes, 6 de julio de 2015

Paula Hawkins crea un éxito literario con su ventana indiscreta desde el tren.

Los trenes recuerdan a Hawkins escenarios de novelas policiacas como las de Agatha Christie.

MADRID.- Cinco millones de ejemplares vendidos en pocos meses dan cuenta del éxito cosechado por la escritora Paula Hawkins (Zimbabwe, 1972) con "La chica del tren", una novela de intriga psicológica que parte de una "ventana indiscreta" desde un tren, en el que la autora reconoce claras influencias de Hitchcock.

"Si supiera por qué esta novela ha obtenido tanto éxito lo volvería a hacer mañana", aseguró hoy Hawkins en una rueda de prensa en Madrid, dentro de la gira de presentación de esta novela, publicada en castellano por Planeta.

Periodista financiera de profesión, Hawkins recibió el encargo de escribir varias novelas románticas para mujeres, lo que hizo con pseudónimo y que no tienen nada que ver con esta historia de suspense a la que daba vueltas desde hace tiempo.

Y es que, como usuaria del tren en su traslado diario al trabajo a Londres, Hawkins había pensado qué pasaría si en alguna ocasión viera algo alarmante en esas casas cercanas a las vías y en las que se vislumbran las vidas de sus ocupantes.

Además, la autora quería escribir sobre una mujer que, como Rachel, la protagonista de su novela, tuviera problemas con el alcohol y esta circunstancia afectara a su memoria: "Cuando junté ambas ideas vi que funcionaban muy bien", indicó.

Los trenes recuerdan a Hawkins escenarios de novelas policiacas como las de Agatha Christie o Patricia Highsmith, unos espacios en los que los viajeros establecen a veces "relaciones peculiares con extraños".

"Amo las atmósferas que crean" Christie y Highsmith, señaló la escritora británica, que se ha mostrado muy orgullosa de que la puedan comparar con autoras como su compatriota Ruth Rendell.

Unas referencias femeninas que, asegura, aportan una perspectiva diferente a la literatura de intriga desde el momento en el que las mujeres, con las advertencias sobre los peligros que las acechan, pueden ser educadas para pensar en ellas mismas como posibles víctimas de un crimen.

Hawkins considera que muchos lectores se han podido identificar con el "impulso voyerista" de su protagonista, una mujer que atraviesa una grave crisis después de que su expareja haya formado una familia con otra mujer y que, por sus problemas con la bebida, ha perdido su trabajo.

Instalada en casa de una amiga, a la que no ha confesado que está en paro, Rachel sube cada día el tren hacia Londres para simular que va al trabajo y en su recorrido pasa muy cerca de su anterior domicilio donde ahora vive su expareja y de una casa en la que observa fugazmente la rutina de un joven matrimonio.

Un día conoce la noticia de que la mujer de este matrimonio ha desaparecido y, convencida de que tiene una pista, decide contactar con la policía pero sus problemas con la bebida la desacreditan como testigo fiable. Rachel iniciará entonces una investigación por su cuenta, en la que unos borrosos recuerdos la harán desconfiar de sí misma.

El suspense, las dudas sobre uno mismo e incluso la sensación de paranoia son algunos de los elementos de "La ventana indiscreta" que la autora ha recuperado para esta novela, en la que Hawkins reconoce la "cualidad" señalada por muchos lectores de que, una vez que se empieza, no se puede dejar.

A pesar del éxito obtenido por "La chica del tren", Hawkins no se plantea por el momento una segunda parte de la novela aunque hay algunos personajes, dice, que le gustaría volver a utilizar.

En la actualidad, mientras se prepara la adaptación al cine de "La chica del tren", la autora se encuentra inmersa en la elaboración de otro libro de intriga psicológica protagonizado por dos hermanas que no se hablan desde hace mucho tiempo y en el que, dice, también habrá un misterio que resolver.

Pedro Henríquez Ureña Crítico literario.

POR MANUEL MATOS MOQUETE
El 29 de junio de 1884 nació Pedro Henríquez Ureña, el más grande intelectual dominicano del siglo XX. Es notorio, aunque todavía insuficiente, el homenaje de diversas instituciones del país al insigne dominicano, en este nuevo aniversario de su natalicio. Estas líneas se suman al festejo del espíritu que evoca ese autor en cualquiera de sus inigualables legados. Buscan poner de relieve algunos aspectos de la labor de crítico literario magistralmente ejercida por el humanista de América.
Henríquez Ureña mostró desde muy temprano un talento excepcional en la crítica literaria. Fue un crítico precoz. Algunos de sus mejores ensayos fueron publicados desde los diecinueve años: 1903, “D’Anunzio, el poeta”; 1904,“Bernard Shaw”; 1904, “Pinero”; 1905, “Oscar Wilde”; 1904, “Ariel”, obra de José Enrique Rodó; 1905, “Rubén Darío”; 1905, “José Joaquín Pérez”.
Su crítica corresponde a la más antigua y rica tradición occidental, apasionada por la búsqueda del sentido y del entendimiento natural de las cosas. Está orientada a la interpretación de las obras a partir del conocimiento de la vida de los autores, la génesis del texto y el entorno cultural.
Esa crítica se enmarca en una larga y fecunda tradición filológica que en España y América hispánica tuvo eminentes exponentes, tales como Marcelino Menéndez Pelayo, José Ortega y Gasset, Marcelino Menéndez Pidal, José Augusto Trinidad Martínez Ruiz-Azorín, Eugenio D’ Ors, Amado Alonso, Alfonso Reyes, José María Chacón y Calvo, José Enrique Rodó.
Sin ser de temperamento polémico, la crítica de Henríquez Ureña plantea los conflictos literarios y culturales del momento. Los juicios de este intelectual impactaban en su época y orientaban, principalmente a los lectores cultos, acerca del conocimiento y apreciación de importantes escritores de su tiempo y de escritores clásicos de diversas latitudes del mundo.
La crítica de Pedro Henríquez Ureña es fundamental sobre lo fundamental. Ese autor no buscaba descubrir talentos incipientes, escritores nóveles, aprendices del arte literario. Su crítica busca apuntar lo mejor de la literatura: los clásicos y los modernos, pero también los jóvenes escritores de su época, pero que reúnan una condición: ser ejemplares, como lo era Alfonso Reyes, a quien Henríquez Ureña descubrió en los inicios de la prodigiosa carrera del gran intelectual mexicano.
Dentro de esa visión, los más importantes autores del mundo y de habla hispánica fueron leídos por Henríquez Ureña, acerca de los cuales emitió juicios con la intención de presentarlos al público con una visión novedosa, distinta y muchas veces polémica, en relación con las lecturas prevalecientes, convertidas en doxa, en general procedentes de voces consagradas en América y España.
La crítica de Henríquez Ureña se fundamenta en tablas de valores, concepto empleado por él para referirse a la necesidad de apoyar la historia y la crítica literarias en “nombres centrales y libros de lectura indispensables.”
Otro rasgo de esa crítica es que se apoya en la labor de un lector consciente, sistemático y selectivo, que al emitir un juicio sobre una obra o un tema literario se encuentra armado de una vasta erudición y una profunda cultura, producto de toda una vida de lector de las mejores obras clásicas y contemporáneas, vocación cultivada en su hogar materno desde la más tierna infancia.
Henríquez Ureña era un estudioso de la cultura española, a la cual consagró dos de sus obras de crítica literaria y critica cultural:
La otra orilla. Mi España
, 1922 y
Plenitud de España
, 1940-1945. Para apreciar la profundidad de la crítica a la literatura española bastan algunas pinceladas.
En La otra orilla. Mi España
, Henríquez Ureña aborda uno de los problemas más controversiales de la literatura española, a saber, la segunda parte del Quijote. Se había creído que la segunda parte del Quijote fue lograda con un nivel menor que la primera. Contrario a esa opinión sostiene que la segunda parte, “llena de matices delicados, de sabiduría bondadosa, humana, es la que conquista todas las preferencias.”
En Plenitud de España pasa revista y evalúa, luego de Cervantes, a los más importantes autores de la literatura española, ofreciendo puntos de vista diferentes a los existentes, en gran medida porque era la apreciación distante de un americano.
Afirma acerca del Libro de buen amor del Arcipreste de Hita (Juan Ruiz) la ausencia de espiritualidad, en comparación con la Divina Comedia.
Atribuye a Tirso de Molina el mérito de haber sido el creador del personaje Don Juan, pero ve en Molière a aquél que proyectó ese personaje a escala universal.
En el teatro de Calderón de la Barca observa una tendencia a la rigidez y a la complejidad, que deja atrás la comedia fácil de Lope.
Y con respecto a Góngora afirma el valor de la forma como elemento característico de su obra.
Desde los primeros escritos críticos, Henríquez Ureña se inclina hacia la lectura con una intención clara: se propone resaltar los valores y los comportamientos humanos en las obras, dejando siempre una conclusión motivadora, espiritual y creativa, al potenciar los grandes aportes de los autores en beneficio de los lectores.
En ese sentido, es una crítica constructiva y edificante, que comienza por la sublimación del talento creativo de los autores, los cuales son perfilados mediante rasgos que singularizan sus obras, por encima del montón, en el ámbito de una cultura, un género literario o una técnica determinada.
Acorde con esa tendencia de la crítica, encontramos, dentro de la visión humanista, un énfasis en los aspectos más originales y novedosos de los autores. Cada autor es destacado por su especificidad, por encima de las influencias, las escuelas y las modas literarias.
Así, acerca de Gabriele D’Anunzio afirma: “... su originalidad nativa se sostiene y le impide copiar servilmente estilo alguno: para cada idea encuentra forma nueva y brillante.”
De José Enrique Rodó afirma: “José Enrique Rodó, uruguayo, es hoy el estilista más brillante de lengua castellana”. “La fe en el porvenir, credo de una juventud sana y noble, debe ser la bandera de la victoria. Tal es la enseñanza fundamental de José Enrique Rodó en su discurso Ariel.”
Los aportes de Rubén Darío y los modernistas son puestos de relieve en este juicio: “... lo que Rubén Darío ha significado en las letras hispanoamericanas: la más atrevida iniciación de nuestro modernismo.”
En el ensayo “Tres escritores ingleses”, una nota singulariza cada autor. Oscar Wilde: “... posee la lozana imaginación plástica y colorista de los griegos y los italianos.”
“... Pinero es indiscutiblemente el primero entre sus compatriotas. Tiene, además, la gloria única de haber encontrado el secreto de una forma dramática que, sin alejarse de la línea del arte puro, impresiona hondamente el gusto no muy refinado del público anglosajón.”
Acerca de Bernard Shaw afirma: “HAY ESCRITORES de ingenio cuyas especiales condiciones les impiden ser populares, si acaso conocidos, fuera de su propio país. Tal podría ser el caso de Bernard Shaw...”
Cuando se observa de manera global la crítica de Henríquez Ureña, tratando de apreciar la manera cómo está hecha, se advierte que es una crítica sentenciosa. El crítico elabora un juicio general como si enunciara una ley, como puede observarse en los ejemplos siguientes.
“JOSÉ MORENO VILLA pertenece a la aristocracia cerrada de la literatura española”.
“TODA España está en Lope, toda la España de la plenitud, toda la España de los siglos de germinación y lucha, la España épica y la España novelesca... Lope vive la eternidad.”
“El Arcipreste es a la vez el poeta más personal y el más representativo de su tiempo.”
“Nada hay en Jiménez (Juan Ramón Jiménez), ya se ve, que corresponda a la noción vulgar sobre la melodía en España.”
Es una crítica centrada en un enunciado fundamental que revela el elemento más interesante captado por el crítico, dejando un mensaje principal de carácter valorativo sobre el autor. Sobre el autor y no sobre la obra, puesto que siendo una crítica humanista está orientada a resaltar los aportes de la persona en condición de autor.
Los textos críticos de Henríquez Ureña no son un ejercicio académico; no son la exhibición de su extensa y densa erudición; del amplio conocimiento y del dominio especializado que poseía en múltiples disciplinas humanísticas. No se limitan a decir cosas, a emitir juicios sobre las obras o a exhibir saber y manejo de métodos de análisis e interpretación de la literatura.
Es una crítica que enuncia grandes verdades que avanzan el conocimiento esencial y depurado y orientan a los lectores, principalmente a la élite intelectual. Pero, además, esa crítica es un ejercicio literario. Los escritos críticos de Henríquez Ureña son textos literarios por sí mismos, ensayos literarios, por el estilo lúdico, ameno, depurado, elegante, y por las ideas trascendentes que comunican sobre los autores y las obras.
 Los textos críticos de Henríquez Ureña no son un ejercicio académico; no son la exhibición de su extensa y densa erudición; del amplio conocimiento y del dominio especializado que poseía en múltiples disciplinas humanísticas.
No se limitan a decir cosas, a emitir juicios sobre las obras o a exhibir saber y manejo de métodos de análisis e interpretación de la literatura.
Es una crítica que enuncia grandes verdades que avanzan el conocimiento esencial y depurado y orientan a los lectores, principalmente a la élite intelectual. Pero, además, esa crítica es un ejercicio literario. Los escritos críticos de Henríquez Ureña son textos literarios por sí mismos, ensayos literarios, por el estilo lúdico, ameno, depurado, elegante, y por las ideas trascendentes que comunican sobre los autores y las obras.
matosmoquete@hotmail.com

La biblioteca digital se abre paso en la mayor feria literaria de Brasil.


PARATY, Brasil.- La tecnología sigue haciéndole un pulso al papel e incluso la tradicional Fiesta Internacional Literaria de Paraty (Flip), el principal festival brasileño de las letras, se ha tenido que adaptar a los nuevos tiempos y abrazar la revolución digital de los libros virtuales.

La plataforma Nuvem de Livros (Nube de Libros), la biblioteca digital con más usuarios en Iberomaérica -2,5 millones-, es una de las responsables de este cambio que, junto a la Liga Brasileira de Editoras (Libre), ha llevado a la Flip una programación paralela para ayudar a superar "la dificultad de ser lector".

"Para ser lector tienes que tener dinero y acceso a algún lugar donde comprar libros, pero Brasil entero tiene tantas librerías como la Grande Buenos Aires", asegura a Efe Jonas Suassuna, presidente del grupo Gol, responsable de la creación y el desarrollo de la Nuvem de Livros.

A su lado, el curador de la biblioteca, Antonio Torres, complementa: "el papel continúa con el mismo valor de siempre, pero la plataforma resuelve el problema crucial de la circulación de libros e ideas en un país tan grande".

Según el también escritor y miembro de la Academia Brasileña de las Letras, las nuevas tecnologías han propiciado "una democratización no solo del acceso a la lectura, sino también a la escritura", de modo que "hay muchos más autores ahora que hace unos años".

En opinión de Torres, mientras que la sociedad brasileña todavía no se ha adaptado al libro electrónico, las bibliotecas digitales -que funcionan a través de aplicaciones móviles- son todo "un éxito" en el país suramericano.

Es por ello que la compañía vuelve por segundo año consecutivo a la turística ciudad brasileña de Paraty, en el litoral de Río de Janeiro, que este año presentó un cartel literario de 40 autores, 17 de ellos extranjeros.

La plataforma Nuvem de Livros comenzó su andadura en Brasil en 2011 y en apenas dos años ha superado el millón de suscriptores, lo que le ha llevado a convertirse en la biblioteca "online" con mayor número de usuarios en Iberoamérica.

De ediciones irrespetuosas.

El escritor, poeta y crítico literario Rafael Rattia expone la inclusión de un texto suyo en la edición de la novela "Entre las breñas", de Argenis Rodríguez, sin haber sido consultado, ni haber pedido su permiso para el uso de su escrito.


Un amigo de la ULA me escribe y comenta que fue a la Feria del Libro hace pocos días en Mérida y vio en las mesas de exhibición y venta la novela "Entre las breñas" del gran novelista venezolano Argenis Rodríguez y, extrañado, me dice que se sorprende ver mi nombre firmando unas notas introductorias al librojunto con una especie de epígrafe firmado con el nombre del innombrable.

Los responsables de la edición de este libro, a saber, es la FUNDECEM (Fundación para el Desarrrollo Cultural del Estado Mérida) de cuyos miembros no tengo la menor idea pero sí considero ostentan una irresposable desfachatez e inmoralidad y falta de ética al incluir inconsultamente mi nombre en la edición de un libro sin previa consulta o anuencia mía.

Ciertamente, durante los últimos 20 años de mi vida me he ocupado de leer con indescriptible gusto y placer a no pocos poetas, cuentistas, novelistas y ensayistas venezolanos e hispanoamericanos por mi cuenta y riesgo, más para llenar las expectativas estéticas y literarias de mi vocación y mi pasión que por otras razones.

He leído con frenético ardor a no pocos escritores venezolanos del siglo XX y XXI, y mire que son legión. Pero ello no autoriza a nadie (ni siquiera a Pausides Reyes) a tomar mi nombre sin mi consentimiento para publicar en contra de mi voluntad mis textos de crítica literaria en libros de editoriales e imprentas oficiales. Por lo que quiero dejar constancia y testimonio de mi desagrado y reprobación de tamaña indignidad antiética.

No apruebo, bajo ningún concepto, que se utilice mi nombre para "legitimar" ediciones de libros oficiosos, oficialistas que pretenden, cuales aves carroñeras, extraer plusvalía ideológica y propagandística de comanditas burocráticas de funcionarios y gerentes de la "cultura" socialista y revolucionaria. Dicho lo anterior, dejo mis líneas lanzadas al aire para que mis lectores, que los tengo, pésele a quien le pese, y por quienes siento un devoto respeto, juzguen a los "autores" de tan abominable trapacería. He dicho!!

Feria del libro de Carabobo ya suma nueve extranjeros.

El evento se realizará del 10 al 18 de octubre en Valencia.


La Feria del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc) ya aseguró invitados extranjeros. La edición 2015 del evento, que se realizará del 10 al 18 de octubre en el estacionamiento del Centro Comercial Metrópolis, afina detalles de su programación. Nueve días en los que se celebrará a la literatura.

La lista de autores que ya confirmaron su participación tiene, hasta ahora, nueve nombres. De Perú, el país invitado de honor, vendrán Víctor Ruiz Velazco y Rony Vásquez. Otros tres escritores de la nación suramericana aún no dan el sí. Mario Vargas Llosa, en cambio, pidió posponer la entrega del doctorado honoris causa para el año que viene por no tener espacio en su agenda, informó Rosa María Tovar, presidenta del comité organizador.

El nombre de mayor reconocimiento mediático en el evento será el español Javier Cercas, Premio Nacional de Narrativa en su país en el año 2010. Sus compatriotas Luis García-Araus y Antonio Tabares, ambos dramaturgos, también asistirán. Todos formarán parte de la cuarta edición del programa Atlántida, que se realiza en el Centro Cultural Chacao justo después de la feria.

Otros cuatro invitados ya fueron anunciados por la organización: el colombiano Federico Díaz Granados, el mexicano Mauricio Montiel Figueira, el ecuatoriano Xavier Oquendo Troncoso y la ilustradora argentina María Wernicke. El editor colombiano Juan Felipe Córdoba no podrá asistir.

La edición 2015 de la Filuc, cuyo lema será "Desafíos del libro", tendrá cuatro homenajeados venezolanos: el poeta y ensayista Guillermo Sucre, el escritor Armando José Sequera, la librera Katyna Henríquez, y la editorial Oscar Todtmann. De Estados Unidos, además, viajará el narrador caraqueño Miguel Gomes para formar parte de la programación. 

Así, la Filuc abrirá sus puertas en Valencia el 10 de octubre. El merideño Ednodio Quintero será el encargado de dar el discurso inaugural en calidad de pregonero. La Feria del Libro de la Universidad de Carabobo espera sumar a más autores en los próximos días. 

domingo, 28 de junio de 2015

Los libros de Jochy Herrera

Por Luis Beiro
Jochy Herrera atiende con mirada clínica los problemas del corazón. Lo hace con devoción y humildad. Su mirada profesional ha ido más allá de la simple intuición. Se ha formado en las mejores universidades del mundo y ha ejercido su profesión en altos centros hospitalarios de los E.U, país donde se ha ganado un amplio prestigio. Residió durante diez años en la ciudad de Chicago donde compartió la escritura literaria y la práctica de la cardiología.
A su práctica profesional se une un ludismo innato: la práctica de la creación literaria con responsabilidad y destreza. Esa vocación no le viene como hobby o herencia familiar, sino como resultado de un profundo proceso de asimilación de las más amplias y diversas lecturas, las cuales asumió desde su primera juventud santiagués.
Quien se adentre en sus páginas profanas descubrirá la presencia de un escritor en plena madurez, de un hombre instruido, culto, con mucho que decir y poseedor de los recursos para hacerlo. Su vocación fundadora lo ha llevado a crear una estética cultural donde cine, filosofía, artes visuales, teatro, poesía y demás manifestaciones tienen, como ventana, trasfondos humanísticos. Sorprende que alguien de su elevado prestigio dentro del campo de la cardiología se detenga a tratar los problemas del espíritu.
Sus libros hablan por sí. Al igual que sus artículos difundidos en diversas publicaciones nacionales y extranjeras. Se trata de un profesional incansable que no se conforma con la altura de su ejercicio clínico en el sector de la salud. Herrera es un escritor que no teme a los temas ni a las ternas, que no se detiene en deslumbramientos, ni en evocaciones metafóricas.  Sus ensayos tocan controversias demasiado “fuertes” para un lector adaptado a historias cómodas y prosas ingeniosas.
Son textos donde se enrolan accidentes y presiones reprimidas, donde fluyen la armonía y la certeza, donde la antigüedad clásica, de la mano con la modernidad, acepta o rectifica sus partos, siempre con mirada severa y fijación en lo perpetuo. Qué se puede decir de un escritor de ensayos que resplandecen por su lucidez. Solo un autor con disciplina lectiva y el interés por la inserción en las profundas transformaciones del mundo cultural puede desentrañar  los contenidos elegidos para que, a partir de ellos, se inauguren puentes comunicativos con el lector que puedan servir de referencia.
Sus libros
Jochy Herrera es un autor que debemos leer. Algunos de sus libros “Extrasístoles (y otros accidentes)” (2009), “Seducir los sentidos” (2010) y “La flama magna” (2014) desafían la inteligencia. Temas diversos, reflexiones inimaginables, autores sorprendentes son tratados por una prosa puntual, sin sobresaltos que no acusa complicidades. 
El primero de ellos contiene temas mucho más cercanos a su especialidad clínica y a la relación de esta ciencia con otros fenómenos vinculados al corazón humano y a sus matices líricos. Son ensayos que saben trasgredir y romper la línea divisoria entre la ciencia y la espiritualidad. Sobresaltan escritos como el que cierra el libro: “Las misteriosas mariposas del alma...” donde el alma abandona la subjetiva vestidura de la divinidad para asemejarse  al sentimiento, a la emoción, a la vida misma. Para ello estudia a filósofos de la antigüedad como Aristóteles y Descartes, así como a algunos más recientes como Peter Watson quien “representó la transición del mundo del alma”(...); la diferencia entre la antigüedad y la modernidad (...) que es el cambio intelectual más importante de la historia.”
El segundo tomo es un tratado muy personal sobre la seducción como categoría, vista siempre a partir de su evolución dentro de las artes como la `poesía, el cine, la música y las artes visuales. Entre los temas incluidos, no tienen desperdicios sus ensayos “El discreto encanto de Penélope Cruz” y “El cine mexicano para la aldea global”. En el primero estudia algunos personajes que ha dado vida la diva española, comenzando por “Elegy” (Isabel Coixet, 2008) donde: “La imponente belleza de la actriz madrileña es, en esta cinta, más que en ninguna otra, un personaje esencial encarnado dentro del verdadero personaje”. También se estudian sus protagonismos en cintas como “Átame” (Almodóvar, 1990 ), “Volver” (Almodóvar, 2004), “Vicky, Cristina Barcelona (Woody Allen, 2008). En esa última, su personaje: “... está repleto de una intensa energía vital que suplementa el indiscutible atractivo físico con el talento de una pintora, fórmula que la hace demoledoramente irresistible, no solo frente a Cristina (Scarlett Johansson) sino también a Juan Antonio y hasta  a su envejeciente padre quien confiesa tener sueños eróticos con su nuera”. El ensayo dedicado al cine mexicano estudia algunas películas de tres directores aztecas que han trascendido al plano internacional y son aclamados por sus cintas producidas fuera de la patria de Juárez: Alfonso  Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu.
El tercer volumen, recientemente publicado por el Ministerio de Cultura  a través de su colección “Ediciones del Comisionado”, contiene una colección de diez ensayos ejemplares donde vincula la ciencia médica con las artes, incluyendo la poesía y el cine. Son piezas de disfrute intelectual que no solo producen calidad de lectura sino informaciones poco conocidas, y de las cuales, el autor señala cierta complicidad con la alquimia.
El segundo ensayo recomendado de este libro, “Suicidar el corazón” se considera por su propio autor como “la consumación del acto suicida”. En él se refieren algunos casos de este tipo en la historia de la medicina, y el que más llama la atención es la del gran poeta colombiano José Asunción Silva (1865-1896).
EL INFARTO UN MALOGRADO POETA

Recomiendo los dos textos finales: “Válvulas venéreas” y “Suicidar el corazón”. El primero entronca las obras y destinos de Gustave Flaubert, Charles Baudelaire, Alfred de Musset y otros, con las enfermedades venéreas, estudio completado a la luz de la condena que este tipo de mal por parte de la Iglesia y las distintas sociedades. Y concluye:  “La enfermedad que influyó sobre grandes personas, que transformó sociedades y sacudió las más rígidas normas, ha sido un libro abierto revelador de las emociones, desdichas y pasiones que, entrada la pre-modernidad, se abalanzaron sobre el nuevo hombre. Hoy, a pesar de que conocemos el esqueleto -el genoma- del Treponema, la crisis y las batallas que hace cinco siglos atormentaban a los hombres de aquellos tiempos, aún continúan: la sífilis y otras enfermedades de trasmisión sexual siguen diezmando amplios sectores de la población. Estigmatizados, tal cual siglos atrás, sus víctimas, que ya no son Papas, ni poetas, sufren, mientras el sofisticado Treponema del nuevo siglo por una parte es el arrogante símbolo del dolor que no desaparece y por otro, la terca enfermedad que, como la maldad ancestral, se resiste a morir.”

Isabel Allende se adueña de las librerías con "El amante japonés".

La historia de amor ambientada en San Francisco dominó las preferencias del público hispanoamericano en su primer mes en las librerías.


La escritora chilena Isabel Allende lo logró de nuevo: "El amante japonés", una historia de amor en San Francisco, dominó las preferencias del público hispanoamericano en su primer mes en las librerías.

María Dueñas, que había dominado con "La templanza" durante dos meses consecutivos las listas de libros más vendidos en Latinoamérica y España, quedó relegada esta vez al segundo lugar.

A continuación, los cinco libros más vendidos en mayo en el mercado hispano:

1. "El amante japonés", de Isabel Allende
Publicada a fines de mayo, la novela cuenta la historia de amor entre una joven y un jardinero japonés que transcurre desde la Polonia de los años 40 hasta el San Francisco actual. "Hay pasiones que son incendios hasta que las ahoga el destino de un zarpazo y aun así quedan brasas calientes listas para arder apenas se les da oxígeno", reseña la editorial.
Isabel Allende comenzó su carrera como periodista hasta que alcanzó el éxito editorial con su primera novela, "La casa de los espíritus" (1982), que fue luego llevada al cine. Actualmente vive en San Francisco, California (oeste de EEUU).

2. "La templanza", de María Dueñas
Tras debutar por todo lo alto con "El tiempo entre costuras" en 2009 y repetir la hazaña con "Misión olvido" en 2012, la autora española allanó las librerías con "La templanza", que se posicionó en los ránkings de ventas de España y Latinoamérica desde su estreno a mediados de marzo.
La novela transita "de la joven república mexicana a la espléndida Habana colonial; de las Antillas al Jerez de la segunda mitad del XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad andaluza en un enclave cosmopolita", de acuerdo a la reseña de la editorial Planeta.
María Dueñas (Puertollano, sur de España, 1964) es doctora en filología inglesa y profesora en excedencia de la Universidad de Murcia.

3. "Canción de hielo y fuego", de George R.R. Martin 
Ya terminada la quinta temporada de "Juego de Tronos", los seguidores de la serie continúan abocándose a los libros que la inspiraron, de George R.R. Martin. "Canción de hielo y fuego" es el título de una saga con cinco entregas ya publicadas.
La serie cuenta la lucha despiadada entre varias familias por conquistar "los Siete Reinos" de territorios imaginarios en una época indeterminada, pero muy parecida a la Edad Media.
George R.R. Martin (Bayonne, New Jersey, noreste de EEUU) nació en 1958. Estudió periodismo y eventualmente se mudó a Hollywood, donde trabajó como guionista y productor.

4. "Ciudades de papel", de John Green
El fenómeno John Green sigue dando a los jóvenes qué leer. "Ciudades de papel" salió al mercado en inglés en 2008, cuatro años antes que el éxito de ventas llevado al cine "Bajo la misma estrella", aunque el público hispano pudo acceder a su traducción recientemente.
Cuenta la historia del joven Quentin y de su amor no correspondido hacia su vecina Margo, quien le pide que la acompañe en un "road trip" algo particular.
Nacido en Indianápolis en 1977, Green es actualmente uno de los autores estadounidenses más importantes de la llamada "Young Fiction" o literatura juvenil.

5. "Mujeres", de Eduardo Galeano
Tras la muerte de Eduardo Galeano el 13 de abril, la editorial Siglo XXI lanzó el libro "Mujeres", que ha sido bien recibido por el público del cono sur americano. El escritor uruguayo trabajaba en esta antología a condición de que se publicase tras su fallecimiento "porque no quería que le molestasen", contó a la AFP el editor español Jesús Espino.
En el libro, "Galeano cuenta la intensidad de personajes femeninos atravesados por el peso de una causa, como Juana de Arco, Rosa Luxemburgo o Rigoberta Menchú; o por su propia hermosura o talento (...). Pero también cuenta las hazañas colectivas de mujeres anónimas", de acuerdo a la editorial Siglo XXI.

Los escenarios de abril: las memorias de Molina Ureña.


POR JOSÉ RAFAEL LANTIGUA

No es solo que la historia la escriben los vencedores, es que siempre habrá diferentes visiones y versiones de la historia, sobre todo cuando los sucesos se desarrollan en distintos escenarios.

La revolución de abril contiene una historia compleja, porque los acontecimientos que la generaron y los hechos que la configuraron son múltiples y tienen diferentes protagonistas. La guerra abrileña tiene una visión desde las oficinas del edificio Copello, y otra desde los comandos; como tiene la suya propia la que se vivió en el Hotel El Embajador o la que se sufrió en la batalla del Puente Duarte; la que conocieron los reporteros extranjeros, la que se manejó en las mesas de los acuerdos y las negociaciones, la que vibró en el sacrificio y bravura de las mujeres combatientes, o la que padecieron los pocos o muchos que no tomaron partido por ninguna de las partes en conflicto y que solo deseaban el fin de la contienda.

No es la misma guerra la que se vivió desde la ciudad intramuros o la casi desconocida que se sufrió desde San Isidro, como no es la misma visión la de los perredeístas, reformistas, socialcristianos y catorcistas, como la de otros sectores de la derecha o la izquierda que jugaron roles temporales o permanentes, activos o limitados en la conjura previa y en el curso de los episodios que construyeron el estallido y sus consecuencias.

La guerra de abril es incluso diferente cuando la reporta un periodista alemán o un cronista norteamericano, cuando la reseña un historiador o la rememora el testimonio de un soldado constitucionalista, cuando la escribe un investigador que cuando la patentiza un poeta. Tad Szulc en su "Diario de la guerra de abril de 1965" ofrece una crónica pormenorizada de la revuelta con la descripción de sucesos que nadie más ha relatado, mientras que Jay Mallin en "El crisol dominicano" escribe una visión parcializada y por encargo. Dan Kurzman en "La revuelta de los condenados" forja una visión muy personal que condena la intromisión de EUA en el conflicto, y José A. Moreno en "El pueblo en armas" visiona la guerra desde un ejercicio sociológico que convierte su narrativa del suceso abrileño en el primer análisis formal del mismo, describiendo "una tipología de los rebeldes" que es un referente único al respecto. Marcel Niedergang en "La revolución de Santo Domingo" forja un relato que a veces contiene yerros, en otras luce muy radical, pero en las más oferta revelaciones que contribuyen a comprender mejor el curso de la crisis, mientras que Piero Gleijeses en "La crisis dominicana" (ampliada y mejorada en "La esperanza desgarrada"), formula un trabajo de tesis a caballo entre la crónica de visión académica y el balance crítico de la epopeya.

Los escenarios de la guerra de abril son pues, diferentes. Y aunque la guerra contenga en el inventario de sus hechos fundamentales la realidad histórica que la crea y la trasciende, no tenemos dudas de que el revelado de sus entretelones sigue rutas de contenido y experiencia disímiles en los cuales el historiador ha de seguir hurgando hasta que pueda configurarse una visión lo más objetiva y amplia que merece como episodio capital de la vida dominicana. De ahí que las memorias del suceso tengan siempre un valor incalculable, no importa que las visiones puedan desmontar altares consagrados, corregir juicios tenidos como definitivos, albergar errores de apreciación o simplemente contener elementos que puedan considerarse como frutos de pasiones o animadversiones nacidas antes o durante el conflicto. Para ir configurando la historia con su vestidura de justicia y verdad, los recuerdos y enfoques de los diversos escenarios de la contienda que han venido elaborándose desde las posiciones de quienes tuvieron presencia en la misma, se inscribirán siempre como inestimables. Señalo a Jesús de la Rosa, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, Claudio Caamaño, Rafael Cruz Peralta, Edgar Hernández Mejía, los testimonios compilados por Franklin J. Franco, entre otros textos de valor. Y no debo dejar de incluir las ponencias del histórico seminario sobre la revolución abrileña organizado por el intelectual José Miguel Soto Jiménez cuando fungió como Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, que reunió en un mismo escenario a actores de los bandos enfrentados.

Creía haber leído todo ya (es un decir) sobre la revolución de abril, cuando el viernes de la semana pasada, mientras cenábamos en casa con un grupo de amigos escritores, Bernardo Vega me sugirió la lectura de las memorias del doctor José Rafael Molina Ureña, quien fuera presidente de la república en armas por pocas horas en los plenos inicios de la contienda. Recordé que había adquirido un ejemplar del libro pero no me interesó abordar su lectura de inmediato. Obviamente, ante la recomendación de un historiador exigente y meticuloso me sumergí al día siguiente en la lectura de este testimonio que a no pocos habrá de disgustar, pero que hemos de examinar como una de las visiones de necesario conocimiento sobre la guerra de abril, por dos razones irrefutables: el autor cumplió una misión de vanguardia en la conjura contra el Triunvirato y en los pormenores organizativos del plan de vuelta al poder de Juan Bosch, y su rol ha sido desdibujado -cuando no vilipendiado- históricamente sin que, hasta el momento de la publicación póstuma de estas memorias, se haya conocido en detalles su versión de la contienda.

Molina Ureña formula juicios controversiales, sobre todo en lo relacionado con la participación de Francis Caamaño y José Francisco Peña Gómez en la conjura y en los inicios de los sucesos abrileños, que no serán temas en los que deba ocuparme ahora. Incluso, su relato sobre el periodo posdictadura, su militancia en el 1J4, su paso al PRD, el gobierno de Bosch y la labor que le asignara el mandatario derrocado tanto durante los siete meses de su gobierno como en la dura etapa de conformación del movimiento constitucionalista, todos llenos de informaciones inéditas, podemos pasar por alto al momento, solo para afirmar que dentro del escenario donde él fue guía restringido y líder sin tropas creo que la suya es la mejor reseña que conozco sobre los preparativos del golpe y, específicamente sobre lo acontecido en el Palacio Nacional del 24 al 27 de abril, o sea, cuando todavía los perfiles de la guerra fratricida no estaban claramente definidos y la confusión reinaba prácticamente en los diferentes escenarios del conflicto. 

Vinculado al liderazgo del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez ("Siempre me pareció un militar resuelto, inteligente y serio, y a todas luces, conocedor de sus deberes cívicos y militares. Educado, de trato afable, de verbo fácil y rico en matices gramaticales y de un carisma arrebatador, que motivaba e inspiraba seguirlo"), Molina Ureña movió respaldos en diversos grupos, civiles y militares, para enfrentar al Triunvirato y reponer a Juan Bosch, aunque deja claramente advertido que apoyos de importancia ponían reparos a la posibilidad del retorno de Bosch a la presidencia del país, aunque sí a la deposición de los triunviros y a un cambio de mandos en la jefatura del Estado. Asombra conocer la cantidad de gente de relevancia que participó en la conspiración que desembocó en la guerra, conjura muy estratificada porque cada grupo tenía objetivos diferentes y actuaba desde posiciones contrapuestas. Menciono solo a civiles, que los militares es lista aparte: Zaida Ginebra, Nicolás Silfa, Manolín Jiménez Rodríguez, Dr. Anecto Gómez, Barón Suero Cedeño, José Eligio Bautista Ramos (Mamellón), Caonabo Javier Castillo, Luis Dihmes Pablo, Guaroa Liranzo, Arnaldo Espaillat Cabral, Luis Homero Lajara Burgos, Homero Hernández Almánzar, Francisco Gómez Estrella, Bienvenido Hazim Egel, Ángel Ramis, Marino Piantini Espinal, Aníbal Campagna, Salvador Jorge Blanco, Francisco Augusto Lora y para detener las menciones, José Enrique Piera, padre de Nuria Piera. Fue una conspiración donde se aunaron voluntades desemejantes. Unos provenían de escisiones del tren golpista, otros querían restablecer el orden constitucional pero sin Bosch, otros se unían al derrotero para facilitar la entrada de Joaquín Balaguer a la tómbola política, algunos más se sentían asqueados del vaho corruptor del Triunvirato y los hubo que decidieron ser parte de una nueva búsqueda de la dignidad nacional perdida el 25 de septiembre de 1963. Las visiones y versiones de la historia de abril de 1965 son complejas y distan mucho aún de estar total y fielmente completadas.

La universidad Autónoma De Santo Domingo (UASD), Recinto Santiago y el taller literario Virgilio Díaz Grullón, celebró, en el bar Moisés Zouain, del Gran Teatro del Cibao, su Reconomientos Anuales 2015.









jueves, 25 de junio de 2015

En casa de Victor Hugo.

El edificio funciona hoy como un templo dedicado a su obra.


PARÍS.- Coloso literario y amante turbulento, Victor Hugo vivió y escribió en la muy parisiense Plaza de los Vosgos durante 16 años, un apartamento en el barrio del Marais que estos días reabre sus puertas al público.


Es esa figura que no se agota nunca, que encabeza el ilustre Panteón republicano y que, hace apenas un año, se impuso en el bullicio de Twitter con el "hashtag" #FuckHugo, la reacción de unos escolares reticentes a revisar las obras del prohombre para acceder a la universidad. En Francia, Hugo está por todas partes.



"Los franceses mantienen un vínculo complejo con su legado, a veces quizá de hartazgo o indiferencia, pero el caso es que sus textos permanecen muy vivos, muy presentes", corrobora a Efe el director de la Casa-Museo de Víctor Hugo, Gérard Audinet, quien ha supervisado la renovación del edificio.



Al margen de la escritura, el autor de "Los Miserables" fue un político controvertido, un dibujante de talento y un amante pluriempleado que alimentaba cierta vocación por la decoración de interiores, una pasión algo más prosaica que desplegó en el número 6 de la Plaza de los Vosgos.



Aquel Hugo había dejado atrás la miseria, vendía todo lo que firmaba y acabó transformando los cerca de 280 metros cuadrados de la vivienda en un particular gabinete de curiosidades donde recibía a la sociedad de la época, hasta que el golpe de Estado de Luis Napoleón Bonaparte le condenó al exilio.



Para entonces, el novelista había logrado rediseñar el mobiliario, revestir los muros de grabados a su gusto y diseñar un pasadizo entre su cuarto y una calle adyacente para facilitar el tránsito de amantes ante el estupor de "madame Hugo". "No compartían el mismo temperamento", precisa Audinet con cierto pudor.



Rescatado por la ciudad en 1902 al poco de la muerte del escritor, el edificio funciona hoy como un templo dedicado a su obra repleto de escolares que siguen las explicaciones de los historiadores entre una red de bustos del escritor.



La visita desemboca frente a la cama adoselada donde falleció el autor, escoltada de un océano de objetos sin fin aparente -su dueño fue un acumulador patológico- y una improbable serie de mesas altas: Hugo, que padecía problemas de circulación en las piernas, escribía de pie.



El genio contaba solo 30 años y un bagaje editorial más que sólido cuando se mudó junto a su mujer Adèle y los cuatro hijos de ambos a la famosa vivienda, donde residiría entre 1832 y 1848. Allí comenzó "Los Miserables" y, en paralelo, concluyó su matrimonio.



"Era un Par de Francia y gozaba de especial protección, de modo que le recomendaron encerrarse en la escritura después de que un marido despechado le sorprendiese junto a su mujer", relata Audinet para sugerir lo que parece evidente, que el escritor fue más fiel a sus amantes que a su esposa.



Ella, que le proscribió del lecho conyugal, se había enamorado antes del también literato Sainte-Beuve, amigo del propio Hugo e integrante del famoso cenáculo romántico que este impulsó en los Vosgos.



A las fiestas se sumaba el vecino y poeta Theophile Gautier, que no era romántico pero sí creía en el poder creativo del alcohol.



Eran los años efervescentes del Romanticismo y su "patrón", como apoda Audinet al novelista, reunía al propio Gautier junto a Balzac, Dumas o Mérimée en unos trajines literarios donde Hugo asumía el rol de padrino.



El asunto reside en saber si ese padrinazgo podría extenderse a la literatura gala. En su último número, el bimensual literario "Le Magazine Littéraire" zanjaba los varios y encarnizados debates que rodean a la simbólica figura del Gran Escritor Nacional para atribuir tal rango al padre de Quasimodo o Jean Valjean.



"No hay duda, se da por hecho que es nuestra referencia nacional", tercia Audinet. Después de todo, el escritor ya aspiraba a ello cuando garabateó en un cuaderno escolar aquella promesa: "Seré Chateaubriand o no seré nadie".



Los años le concedieron algo mejor: aquel adolescente se convirtió contra todo pronóstico en Victor Hugo, "primer escritor de Francia". Con gesto grave, los bustos parecen asentir.